

Les propongo hacer una simple y deliciosa salsa frutal, ideal para sazonar de forma diferente al sushi, un tiradito peruano, un buen pescado asado, o algún corte de cerdo que requiera una preparación agridulce.
La idea es combinar lo ácido con lo dulce, lo salado y lo picante, intentando lograr un perfecto equilibrio entre ellos, que todos los gustos se sientan y que ningún sabor prevalezca sobre el otro.
Como frutas utilizaremos un mango bien dulce y maduro combinado con jugos de cítricos ácidos como la naranja y el limón. Además usaremos cebolla común y ají amarillo, el ingrediente estrella de la gastronomía peruana del cual ya les hablé extensamente en otras ocasiones. En Buenos Aires pueden conseguirlo en el Mercado Andino de Liniers o en los supermercados del Barrio Chino. Si no lo encuentran pueden prescindir del ingrediente, aunque sin dudas su inclusión le aportará a nuestra salsa un gusto delicioso y un color anaranjado más atractivo y profundo.
Terminaremos nuestra salsa caramelizando un poco de azúcar y agregando apenas unas gotas de coñac que le aportará gran carácter
Terminaremos nuestra salsa caramelizando un poco de azúcar y agregando apenas unas gotas de coñac que le aportará gran carácter
Ingredientes:
Mango: ................................... 1
Naranja: .................................. 1
Limón: ..................................... 1
Cebolla: ................................... 1 pequeña
Ají amarillo: .............................. 1 grande
Azúcar: ..................................... 2 cucharadas soperas
Coñac: ...................................... 1/2 medida
Chile de árbol o ají molido: ....... una pizca
Sal: ........................................... una pizca
Aceite neutro: ........................... 1 chorrito
1. Comenzamos cortando al medio el ají amarillo. Luego lo desvenamos y despepitamos para después trozarlo.

2. También cortamos la cebolla. Salamos a gusto y con ambos ingredientes hacemos un sofrito utilizando un poco de aceite neutro, que puede ser de soja, girasol, maíz, canola etc.

2. Vamos a agregarle un toque de picor con una pizca de ají molido. En realidad yo utilicé un chile de árbol "majado" traído de México, que a mi gusto es más sabroso pero bastante más picante que el que utilizamos en Argentina, así que solo puse un mínimo. Cocinamos a fuego lento por largos minutos hasta que la cebolla se caramelice.

3. Una vez que la cebolla haya adquirido un tono cobrizo, sumamos la media medida de coñac y dejamos reducir hasta que el alcohol se evapore por completo.La bebida espirituosa le dará un sabor muy particular a nuestra salsa.

4. Luego sumamos las dos cucharadas soperas de azúcar y cocinamos hasta formar un caramelo claro. Retiramos del fuego.


5. Partimos el mango en dos, le quitamos su hueso o carazo y luego lo pelamos y cortamos su pulpa a grosso modo.

6. Exprimimos la naranja y el limón. Introducimos el jugo de cítricos y la pulpa de mango en una licuadora.

7. También sumamos la cebolla caramelizada y el ají amarillo.

8. Licuamos el tiempo necesario para que nos quede una salsa bien suave, ligera y aterciopelada, sin ningún tipo de fibra que nos moleste en el paladar.

Y ya tenemos esta maravilla lista para usar.

Nosotros la calentaremos al fuego previamente para aprovecharla en unos solomillos de cerdo forrados en panceta ahumada, glaceados en cerveza negra y coronados con esta maravillosa salsa. No se lo pierdan porque el plato queda realmente espectacular.






























