Los otros días tuve la oportunidad de ir compras al Barrio Chino de la Ciudad de Buenos Aires, un lugar que personalmente me fascina. Para el que le gusta la cocina, es casi como estar en Disneylandia, ya que se consiguen infinidad de ingredientes provenientes de todas partes del mundo. Casi todo lo que uno pueda soñar para hacer un buen plato.
Así, mientras estaba comprando todos los elementos necesarios para hacer una
Sopa Thai de Langostinos (hacer click), vi unos Maracuyás que estaban a punto caramelo para ser consumidos. Y a pesar que por estas latitudes su precio es bastante alto, me tenté y decidí llevarme algunos, sin saber bien para que los iba a usar.
El maracuyá, (parcha, parchita, chinola), también es llamado "La Fruta de la Pasión". El profundo y delicado perfume que desprende la pulpa amarilla, su ligera acidez y crocantes semillas comestibles, lo ponen sin dudas en el podio de mis frutas preferidas.
Y como tenía bastantes ingredientes que sobraban de mi sopa oriental como la lima, el jengibre, y la leche de coco, los utilicé para hacer este trago congelado y acompañar tan delicioso manjar. Quedó realmente espectacular, así que me permito compartirlo con ustedes.
Respecto de como lo bauticé, creo que no hace falta aclarar demasiado, pero surgió de la combinación de la fruta de la pasión con elementos originarios del sudeste asiático como la lima, - que acentua la acidez y frescura del trago - y del jengibre, que con su ligero picor, le da un carácter oriental muy particular. Solo espero no haberle robado el nombre a nadie, aunque si por ventura así lo hice, sepan disculpar.
Finalmente, quería dedicarle esta publicación a mi amiga y colega astróloga Gisela Giuliano, que hace un tiempo me pidió que le enseñara a hacer un buen trago con esta maravillosa fruta.
Vamos a la receta...
Ingredientes: (para dos personas)
Maracuyá: ......................................... 1
Leche de Coco: .................................. 100 ml.
Jengibre: ............................................ 1 trozo del tamaño de una aceituna.
Azúcar: .............................................. 3 cucharadas soperas.
Hielo: ................................................. 1 cubetera entera.
Lima: .................................................. 1/2
Vodka o Ron: ...................................... 1 medida.
Preparación:
1. Tomamos un maracuyá, recordándoles que si está demasiado liso y perfecto, es porque todavía no maduró. El fruto debe estar arrugado como se muestra en la imagen, con ello nos aseguraremos de que ha perdido humedad y está apto para su consumo. A veces, al abrirlos, podríamos encontrar que tienen muy poca pulpa. Esto no está directamente
relacionado con el peso de la fruta ya que algunas tienen la cáscara muy gruesa
y pueden engañarnos. Pero no desesperen, el asunto se resuelve muy fácilmente siguiendo los acertados consejos de nuestro lector Omar Bocazzi. Deberemos sacudirlos como si
fueran una maraca y cuando sintamos que su interior está "sueltito" y "pesado" sabremos que están en el punto justo y que no nos defraudarán con la cantidad de pulpa.
2. Lo cortamos al medio y volcamos todo su contenido en el vaso de una licuadora.
2. Tomamos una porción de jengibre grande como una aceituna, la pelamos y también la sumamos al vaso.
3. Agregamos la leche de coco y el azúcar...
4. Seguimos con el jugo de media lima a la que previamente le quitamos las semillas.
5. Finalmente, volcamos una cubetera entera de hielo y batimos un minuto hasta que se nos haga nuestro frozen.
6. Puede tomarse sin alcohol, o agregarle una medida de Vodka o de Ron.
7. Servimos en una copa y decoramos con una rodaja de lima.
Solo resta disfrutar de nuestra Pasión Oriental...