
Era un día espléndido, ideal para salir a caminar y sorprenderse con las maravillas que te depara la gran manzana. Salí de mi hotel ubicado en la 7th Avnue. y 34 st., justo en frente del Mádison Square Garden y me dirigí hacia el Oeste en dirección a Chelsea, un antiguo distrito industrial del Midtown de Manhattan.
La zona entró en decadencia en la década del 30 del siglo pasado, pero hace 20 años fue revitalizada con el traslado de las mejores galerías de arte de la ciudad, ubicadas entre las avenidas 10 y 11 y desde la calle 16 hasta la 27. Los almacenes y antiguos edificios fueron reciclados y se han hecho otros nuevos, en un proceso similar al sucedido en la zona de Puerto Madero en Buenos Aires. El lugar es hermoso para vivir, porque a pesar de estar en el corazón de la ciudad, es bastante tranquilo, alegre y muy sofisticado.
La zona entró en decadencia en la década del 30 del siglo pasado, pero hace 20 años fue revitalizada con el traslado de las mejores galerías de arte de la ciudad, ubicadas entre las avenidas 10 y 11 y desde la calle 16 hasta la 27. Los almacenes y antiguos edificios fueron reciclados y se han hecho otros nuevos, en un proceso similar al sucedido en la zona de Puerto Madero en Buenos Aires. El lugar es hermoso para vivir, porque a pesar de estar en el corazón de la ciudad, es bastante tranquilo, alegre y muy sofisticado.
Confieso que no me había preparado ni recabado información previa del lugar, solo salí con el propósito de ver un poco el arte que se exhibe y vende en NY, y a pesar de mi descuido me topé con gratísimas sorpresas.
Una de las más importantes fue la High Line, una estructura elevada de acero de más de 2 kilómetros de longitud, construida en 1930 para el tránsito de trenes, la cual funcionó hasta 1980. Dos décadas más tarde, más precisamente en el año 2003, se llamó a una competencia internacional de arquitectura para su transformación en un parque público.
El primer tramo se inauguró en el 2009 y se terminó de habilitar el 21 de setiembre de 2014. Sin dudas se transformó en el cambio más importante en la concepción del espacio público en Nueva York desde la inauguración del Central Park en 1857.


