Muchos de ustedes que me conocen, saben que en mi conviven una gran cantidad de pasiones en apariencia bastante disimiles entre sí, como el gusto por la fotografía, la gastronomía, las letras y la astrología. Y este blog no es otra cosa que un humilde intento de reconciliarlas en un mismo espacio.
Hasta aquí, podría decirse que tuve cierto éxito con la integración de las primeras disciplinas. Tengo la extraña habilidad de cocinar con una mano y al mismo tiempo tomar imágenes con la otra; aunque mi cámara fotográfica enchastrada de harina, engrudos y otras yerbas, contradiga en parte la pretendida función diferenciada de mis dos extremidades.
Pero en lo que respecta a la Astrología, los pocos artículos que escribí hasta ahora, siempre pertenecieron a una categoría escindida de las demás, que solo podía ser consultada clickeando una de las pestañas que se encuentran arriba de esta página. Hasta que surgió la idea de intentar unirla con las recetas de cocina. No se cual será el éxito final de esta empresa, pero mi ascendente en Géminis me compele a intentarlo, así que allá vamos…
Características del signo:
Comenzaré por Escorpio por varios motivos. En principio, porque justamente estamos en la época en que el Sol aún se encuentra transitando sus dominios. También por pura identificación, ya que soy nativo de ese signo. Pero quizá la razón fundamental radique en que arquetípicamente la cocina y los cocineros guardamos una íntima relación con esta energía. Ya verán por que se los digo…
Hablemos un poco de este signo zodiacal que normalmente tiene mala prensa. ¿Qué escorpiano no ha sufrido alguna vez al confesar su signo una respuesta como ésta? Ah, ustedes son terribles, conflictivos y venenosos!! Mejor no me acerco a ver si me picas…
¿Y quién sino un escorpiano, intentará reivindicar tan devaluada reputación?. Aunque confieso que no todo es rechazo, porque luego de la primera sensación de espanto solemos ejercer una cierta atracción y magnetismo sobre los demás, teniendo fama de ser intensos, profundos y apasionados.
Veamos… Así como Tauro nos remite a nuestra relación con la materia, que no es otra cosa que energía condensada y atrapada en una determinada forma; Escorpio nos refiere a su opuesto complementario, que es la liberación de esa energía.
Pero para que esa energía pueda ser liberada, primero es necesario destruir la forma que la contiene. Pues señores, entérense que Escorpio no le tema a la destrucción, porque sabe que la aniquilación cumple una función maravillosa. La energía que libera la muerte permite una nueva creación. Porque cuando algo se destruye, otra cosa está renaciendo, y en eso hay belleza!!. Piensen que si no existiera la tan aborrecida muerte, nada evolucionaría; nosotros mismos seguiríamos siendo un eterno puñado de homínidos prehistóricos. Va de suyo que la mayoría de las muertes no son físicas sino psicológicas, y que en muchos momentos de nuestras vidas, y ante golpes muy duros y desestructurantes raramente exentos de dolor, suele pasar que nuestra identidad muere para darle lugar a un nuevo ser.
Escorpio retoma todo aquello que la consciencia dejó de lado en su etapa Canceriana al hacer las primeras formas humanas, la interioridad, la familia, la tribu. Por lo tanto nos recuerda y nos propone que debemos hacernos cargo de nuestra parte oscura y enfrentarnos con todo lo que habíamos negado por considerarlo hostil e indeseable. Nos trae entonces temas tabú como la pulsión sexual, el instinto de vida, el conflicto de opuestos, lo inconsciente, lo desconocido y todo en lo que en definitiva no puede ser comprendido ni explicado.
Escorpio retoma todo aquello que la consciencia dejó de lado en su etapa Canceriana al hacer las primeras formas humanas, la interioridad, la familia, la tribu. Por lo tanto nos recuerda y nos propone que debemos hacernos cargo de nuestra parte oscura y enfrentarnos con todo lo que habíamos negado por considerarlo hostil e indeseable. Nos trae entonces temas tabú como la pulsión sexual, el instinto de vida, el conflicto de opuestos, lo inconsciente, lo desconocido y todo en lo que en definitiva no puede ser comprendido ni explicado.
Así pues, podría decirse que los escorpianos somos como los basureros astrológicos. Aquellos que pueden desempolvar y recoger lo que estuvo escondido debajo de la alfombra por mucho tiempo. Una especie zodiacal tan menospreciada como necesaria que nos remite a una fase tan dolorosa como fundamental para la posterior integración de nuestro ser. Aquello que en términos psicológicos Carl Gustav Jung dio en llamar nuestro proceso de individuación.
Todas las energías se disponen en una especie de espiral evolutiva y escorpio no está exento de esta regla. En su base - o sea en el nivel más básico y menos elevado - el escorpiano quedará apegado al conflicto, a un cierto control que lo va dejar a la defensiva y replegado sobre sí mismo, mostrando su cara más amenazante a los demás. Pero en la medida en que vamos subiendo la espiral nos encontraremos con personas que trascienden el conflicto para concentrarse en profundizar y develar los grandes misterios de la vida, investigando y arrojando luz sobre aquellas cuestiones que son incómodas de desentrañar para el resto de los mortales.
Por tener una comprensión profunda de la naturaleza del dolor y de la muerte, no es poco frecuente que un escorpiano se convierta en sanador. Porque un sanador es aquel que se anima a destruir el desequilibrio instaurado en el organismo o la psiquis de un ser viviente, a fin de otorgarle una renovada vitalidad. Tal como lo hace un cirujano que primero debe cortar y enchastrarse de sangre para extirpar tumores, o como procede un psicólogo cuando hace enfrentar a su paciente con un conflicto a veces muy instalado en su subconsciente, trayéndolo a la superficie para que pueda lidiar de una vez por todas con su problema.
Y como la vida no es lineal, como todos tenemos nuestros claro oscuros, lo más probable es que las tendencias constructivas y destructivas (Eros y Tánatos) se mezclen fuertemente en la vida de un escorpiano. Por lo menos está claro cuál es su camino virtuoso de aprendizaje: tratar de trascender el conflicto para habilitar el camino de la sanación.
Relación del signo con la cocina y los cocineros:
Pero retomando la propuesta inicial… ¿Qué tiene que ver Escorpio con la cocina?. Pues absolutamente todo!!!... Estamos hablando de un lugar de transformación, casi diría de alquimia. Y transformación no es una palabra tan temida, solo porque omitimos pensar que para que ella se produzca, primero debe haber muerte y destrucción de la forma original.
Con honestidad brutal escorpiana diré que los cocineros y chefs no le hacemos ningún asco a tomar cadáveres - ya sean vegetales o animales - , descuartizarlos, macerarlos, chamuzcarlos y someterlos a los más variados y humillantes procedimientos. En definitiva, los ponemos bonitos y gustosos, para que Tauro disfrute y goce sensualmente de su ingesta, incorporando así más materialidad a su cuerpo.
Aquí se darán cuenta como existe una íntima relación entre los signos opuestos. En realidad podríamos decir que forman parte de un solo eje por el cual se puede transitar libremente de un extremo hacia el otro. Tal como la temperatura corre del frío al calor y viceversa, sin un límite tajante en donde pudiera decirse a ciencia cierta donde comienza uno y a donde termina el otro, siendo la única diferencia una cuestión que se mide en grados.
Relación de Escorpio con los Alimentos:
Por todo lo dicho, Escorpio guarda íntima relación con los alimentos fermentados. Aquellos que han sufrido un proceso de descomposición y destrucción de sus elementos químicos, transformándose en otros que han variado sensiblemente sus propiedades, sabor y valor nutritivo respecto del original. Vean entonces como en este proceso la vida y la muerte, se mezclan. Desde este punto de vista, lo individual, la forma primigenia de determinado organismo deja de tener importancia, transformando su naturaleza para conservar el infinito devenir de la existencia.
El proceso de fermentación ocurre cuando millones de microorganismos como mohos, bacterias y levauras, se alimentan de un algún tejido muerto, ya sea de origen vegetal o animal y solo se diferencia de la putrefacción, porque aquí no se produce una oxidación completa que pueda devenir en la aparición de sustancias en tóxicas propias de los procesos de descomposición. Muy por el contrario, la carencia parcial o total de oxígeno, transforma al ciclo en virtuoso, elevando la calidad de la sustancia original y en muchos casos alargando su vida útil.
Así surgen alimentos y bebidas como los quesos fermentados y de aromas fuertes, el pan, el miso, la salsa de soja, la cerveza, el vino, el vinagre etc.
Hoy nuestra estrella escorpiana invitada será un queso Azul, mejor conocido por su famosa denominación de origen francés Roquefort, en cuyo proceso de fermentación láctea se inocula y prolifera un moho azul llamado Penicillum Roqueforti.


Existe una leyenda que cuenta que, hace más de dos mil años, en el pueblo de Roquefort sur - Soulzon, de la región francesa sureña del Aveyron, un pastor olvidó su queso y un pedazo de pan de centeno en el interior de la cueva que le servía de cobijo, al quedar prendado de la excepcional belleza de una joven del lugar que vio pasar. Salió corriendo tras ella para cortejarla y, cuando regresó a la gruta bastante tiempo después, observó que el queso de oveja mostraba un veteado color verde suave y el pan estaba cubierto de un fino moho. Como estaba hambriento, igualmente probó comérselos, descubriendo así el milagro del queso Roquefort.
Como podrán ver, en el mito - que siempre es una expresión simbólica de lo real - están íntima y sincrónicamente ligadas la naturaleza escorpiana de la pulsión sexual y del queso fermentado.. Toda semejanza con la realidad, no es pura coincidencia…
Matambre de Cerdo Arrollado a la Parrilla, Relleno con Queso Azul.
Ingredientes: (para 6 a 8 personas)
Matambre de Cerdo: ......... 1 de 2 kg aprox.
Queso Roquefort: .............. 200 g
Mascarpone
u otro queso crema: .......... 150 g
Cebolla de Verdeo:
Cebolla de Verdeo:
Cebolla China o
Cebolleta; ............................ 2
Salsa Chimichurri,: .............. 5 cdas. grandes
Sal y pimienta: ..................... a gusto.
Elementos utilizados:
Salsa Chimichurri,: .............. 5 cdas. grandes
Sal y pimienta: ..................... a gusto.
Elementos utilizados:
Papel aluminio
Hilo de algodón para bridar
Preparación:
1. Encendemos el fuego, como siempre que queremos hacer un buen asado.


3. Cuando ya tengamos lista la brasa con el fuego bien fuerte y la parrilla baja, doramos en forma superficial el matambre de ambos lados. Con unos minutos por cada cara bastará.

4. Lo rociamos con el jugo de un limón.

5. Mientras se dora nuestro matambre, aprovechamos para cortar el queso Roquefort en cubos y sumarle el Mascarpone casero, cuya receta podrán consultar haciendo click en la foto de abajo. Si no tienen el Mascarpone, pueden reemplazarlo con cualquier otro queso crema.



6. Una vez dorada nuestra pieza, la retiramos de la parrilla y le agregamos la pasta de Roquefort dejando libres los extremos. Cortamos las partes del matambre que sobren para que quede de una forma más regular y facilitar su posterior arrollado.



7. Ni se les ocurra descartar las partes que cortamos. Las colocamos arriba del relleno.

8. Finalmente, sumamos las dos cebollas de verdeo picadas bien finitas.


9. Llegó el momento de arrollar el matambre. Mientras yo doblaba los bordes hacia adentro, mientras mi amigo Pedro lo daba vuelta sobre sí mismo.


10. Como verán, algo del relleno se escapa en la operación. No se preocupen, tampoco lo vamos a tirar.

11. Una vez arrollado, lo bridamos con un hilo de algodón, dándole varias vueltas para dejarlo bien atado.

12. Lo llevamos nuevamente a la parrilla a fuego fuerte.

13. Lo doramos nuevamente, dándole vueltas por los cuatro costados.


14. Una vez que lo tenemos perfectamente dorado lo volvemos a sacar de la parrilla y lo colocamos sobre un papel de aluminio.

15. Sobre él colocamos todo el relleno que se nos escapó al arrollarlo.

16. Agregamos además cinco cucharadas soperas de Salsa Chimichurri, cuya receta podrán consultar clickeando en la imagen de abajo.



17. Envolvemos el matambre en el papel aluminio...


18. Regresamos la pieza a la parrilla, pero esta vez colocándola en una zona a fuego bajo. La dejamos otros 30 minutos, girándola de vez en cuando.

19. Pasado el tiempo indicado, solo nos resta retirar el papel aluminio y cortar cuidadosamente nuestro matambre arrollado en lonjas, sin retirarle los hilos para que no se desarme. Luego es fácil sacarlos individualmente.



20. En la parrilla teníamos unos chorizos, mollejas y chinchulines trenzados. Estos últimos al formar parte del intestino del animal harán mucho más escorpiano nuestro plato. Les recuerdo que escorpio rige los órganos excretores y sexuales.

21. Calentamos en la parrilla un pan casero con chicharrones, cuya receta podrán consultar clickeando en la imagen de abajo. Retiramos unas papas y cebollas que envolvimos en papel aluminio y dejamos cocinar directamente sobre las brasas.



Y con todo eso nos armamos un plato digno de un rey... Solo nos resta disfurtar de esta maravilla con intensidad escorpiana.


2. Mientras se hace la brasa desgrasamos el matambre, aunque no en su totalidad para evitar que quede muy seco y pierda su gusto. Luego salpimentamos a gusto de ambos lados, teniendo en cuenta que el queso Roquefort es de por sí bastante salado. Yo conseguí una pieza bien grande, pero quizás les sea más fácil hacer esta receta con uno una más pequeña de aproximadamente un kilo, ya que al ser mas fina, les facilitará el proceso de arrollado.

3. Cuando ya tengamos lista la brasa con el fuego bien fuerte y la parrilla baja, doramos en forma superficial el matambre de ambos lados. Con unos minutos por cada cara bastará.

4. Lo rociamos con el jugo de un limón.

5. Mientras se dora nuestro matambre, aprovechamos para cortar el queso Roquefort en cubos y sumarle el Mascarpone casero, cuya receta podrán consultar haciendo click en la foto de abajo. Si no tienen el Mascarpone, pueden reemplazarlo con cualquier otro queso crema.



6. Una vez dorada nuestra pieza, la retiramos de la parrilla y le agregamos la pasta de Roquefort dejando libres los extremos. Cortamos las partes del matambre que sobren para que quede de una forma más regular y facilitar su posterior arrollado.



7. Ni se les ocurra descartar las partes que cortamos. Las colocamos arriba del relleno.

8. Finalmente, sumamos las dos cebollas de verdeo picadas bien finitas.


9. Llegó el momento de arrollar el matambre. Mientras yo doblaba los bordes hacia adentro, mientras mi amigo Pedro lo daba vuelta sobre sí mismo.


10. Como verán, algo del relleno se escapa en la operación. No se preocupen, tampoco lo vamos a tirar.

11. Una vez arrollado, lo bridamos con un hilo de algodón, dándole varias vueltas para dejarlo bien atado.

12. Lo llevamos nuevamente a la parrilla a fuego fuerte.

13. Lo doramos nuevamente, dándole vueltas por los cuatro costados.


14. Una vez que lo tenemos perfectamente dorado lo volvemos a sacar de la parrilla y lo colocamos sobre un papel de aluminio.

15. Sobre él colocamos todo el relleno que se nos escapó al arrollarlo.

16. Agregamos además cinco cucharadas soperas de Salsa Chimichurri, cuya receta podrán consultar clickeando en la imagen de abajo.



17. Envolvemos el matambre en el papel aluminio...


18. Regresamos la pieza a la parrilla, pero esta vez colocándola en una zona a fuego bajo. La dejamos otros 30 minutos, girándola de vez en cuando.

19. Pasado el tiempo indicado, solo nos resta retirar el papel aluminio y cortar cuidadosamente nuestro matambre arrollado en lonjas, sin retirarle los hilos para que no se desarme. Luego es fácil sacarlos individualmente.



20. En la parrilla teníamos unos chorizos, mollejas y chinchulines trenzados. Estos últimos al formar parte del intestino del animal harán mucho más escorpiano nuestro plato. Les recuerdo que escorpio rige los órganos excretores y sexuales.

21. Calentamos en la parrilla un pan casero con chicharrones, cuya receta podrán consultar clickeando en la imagen de abajo. Retiramos unas papas y cebollas que envolvimos en papel aluminio y dejamos cocinar directamente sobre las brasas.



Y con todo eso nos armamos un plato digno de un rey... Solo nos resta disfurtar de esta maravilla con intensidad escorpiana.


























