El Paseo del Rosedal se encuentra ubicado dentro del Parque Tres de Febrero, diseñado en 1890 por el genial arquitecto paisajista francés Carlos Thays. El parque cuenta con arboles de diversas especies, entre los que se pueden encontrar eucaliptus, robles, cipreses de los pantanos, palmeras de todo tipo, palos borrachos, jacarandás, lapachos rosados, ceibos, ombúes, tipas, etc.
Thays desarrolló su obra en Argentina durante una época en la cual el país poseía una extraordinaria prosperidad económica, dotando con su trabajo y particularmente a Buenos Aires, de un aire europeo muy especial.
La obra del Rosedal fue impulsada por el intendente Joaquín Anchorena. Fue construida en apenas 6 meses - entre el 5 de mayo y el 22 de noviembre de 1914- por el ingeniero agrónomo Benito Carrasco, discípulo de Thays. El estaba al frente de la Dirección de Parques y Paseos, y llevó a cabo el proyecto sobre un predio de 3,4 hectáreas , actualmente situado entre las actuales avenidas Infanta Isabel, Iraola, y Presidente Pedro Montt.

Detrás de estos magníficos ejemplares de jacarandá, se puede divisar el puente de arquitectura helénica que constituye la entrada principal de El Rosedal.



Se dotó al jardín de una pérgola de estilo griego que bordea el lago y que se encuentra colonizada por glicinas y rosales trepadores.


Esta magnífica escultura cuyo contorno se difumina en el espejo de agua, se titula El Beso. Es obra del escultor francés Jean Paul Baptiste Gask y representa a la historia de amor de Hero y Leandro en la mitología griega.




El 14 de abril de 2011 el Rosedal fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires por la legislatura porteña, lo que implica que cualquier restauración o trabajo nuevo que se le haga debe respetar el diseño original.

En el año 2008 se realizó un importante arreglo. En ese entonces se implantaron 5.000 nuevos rosales. Además los especialistas restauraron los monumentos y ornamentos, se instaló un sistema por aspersión que fue adaptado a las nuevas necesidades hídricas, se restauró el alumbrado y las cinco fuentes, se repusieron bancos y se mejoró la cerca perimetral.


El parque se encuentra rodeado por un lago que le da un entorno muy especial al lugar y otorga la posibilidad de recorrerlo en bote o en bicicleta acuática.
En el lago coexisten coipos - una especie de nutria - con tres especies de tortugas acuáticas, siendo dos de ellas autóctonas del lugar y una introducida artificialmente.

Con relación a los peces, se pueden apreciar a varios ejemplares autóctonos de chanchitas, siete colores, cabeza amarga, madrecitas, mojarritas, tarariras y anguilas. Además, se ven carpas las cuales fueron introducidas recientemente por el hombre.
Este hermoso puente de hierro conecta El Rosedal con una pequeña y misteriosa isla.


Las pérgolas y glorietas que dan al lago invitan a perder la mirada y entrar en un estado contemplativo muy especial.

194 especies de aves conviven pacíficamente en este entorno realmente soñado...

Noviembre es el mes ideal para ir a visitarlo, porque las rosas florecen a pleno y también nacen las crías.


En 1920 se le anexo un jardín de estilo andaluz. En 1929 se le añadió un Patio Andaluz regalado por el Ayuntamiento de Sevilla, que consta de una pérgola, glorietas y una fuente de mayólicas.
Rodeando el Rosedal, hay un circuito pavimentado que hace las delicias de aquellos que quieren practicar deportes como el ciclismo, paseo en rollers, jockey sobre patines etc. Los domingos el lugar se llena de gente que disfruta de estas actividades.



Desde allí puede verse el magnífico palacio que hoy es la recidencia del embajador de los Estados Unidos de Norteamérica.

El lugar tiene lujosas luminarias francesas que le dan un toque único de distinción

Frente al Rosedal se levanta el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori que alberga importantes obras pictóricas y escultóricas de los artistas más renombrados de Argentina.


Como llegar: Colectivos: 10, 15, 37, 59, 60, 67, 102, 105, 128, 130.







































